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9/2/09

Señora, su hijo es homosexual

Todo empieza de forma natural y, en cierto modo, artístico. De repente, un día, su hijo de 15 años le pide un CD de Madonna. Y no se queda ahí. Más tarde quiere uno de Cher, luego uno de Kylie, uno de Fangoria, el nuevo de Marta Sánchez. Y usted piensa "¡Qué buen gusto musical tiene mi hijo! ¡Y qué moderno es!". Por ahí se empieza. La música tiene algo, y es que amansa a las fieras. Y a las que no amansa, porque ya son pacíficas, las puede amariconar. Este es el principio de muchas historias iguales: Señora, su hijo es homosexual. Puede que esto no sea más que una fase, o que después de la música siga más allá.

El siguiente paso es empezar a apestar a "Le Male", de JP Gaultier. Toda marica ha usado este perfume en sus comienzos. Señora, si su hijo se compra este bote con forma de torso masculino y olor a flores, incremente sus sospechas. La transformación está a punto de llegar.

Verá un pronto cambio de vocabulario. A pesar de que antes no le había oído ciertas palabras, éstas se le volverán familiares. Vocablos como "fantástico", "maravilloso", "divino", "ideal" empezarán a sonar como algo habitual en su hogar, y no precisamente porque las escuche en su deseada Radio María, sino de la boca de su nueva Mari.

Esa chica no es su novia. Él se lo niega continuamente, pero usted sigue sin aceptarlo. A pesar de las anteriores evidencias, se miente a usted misma. Si se pasan tanto tiempo juntos y es una chica, es su novia, ¿verdad?. Falso. Es su mariliendre. En lenguaje llano podríamos decir que es su mejor amiga pero ha de saber que se hacen la manicura mutuamente -¿se acuerda del día que su hijo llevaba las uñas a la francesa?-, se eligen el tinte de pelo y la ropa -que a veces intercambian- y hablan de chicos. Este es el punto de no retorno. Llegado este punto puede estar segura, señora, de que su hijo es homosexual, pero maricón, maricón.

Algunos, después de esto, se visten de mujeres, otros no. Algunos deciden empezar a parecer más masculinos, otros prefieren brillar con luz propia. Sea cual sea la decisión, recuerde que es su hijo, que lo quiere con locura y que todo hombre se ha disfrazado de folclórica alguna vez. No ha perdido un hijo, ha ganado una hija. Relájese y disfrute, que otras ya quisieran.

Ahora bien, si estos comportamientos los ha observado en su marido, puede deberse a una fase de experimentación (poco probable), a que usted ya no puede o no sabe satisfacerlo y está buscando otro hueco que llenar o bien a que realmente se ha ¿vuelto? gay (quién sabe). Recuerde, siempre, que eso de la metrosexualidad no existe, es algo que se han inventado las maricas armarizadas para poder seguir en el PP y no ser expulsadas del Barrio de Salamanca.

Todos los anteriores síntomas podrían mostrarse en distinto orden dependiendo de cada caso concreto. También podrían resultar más evidentes unos que otros. Simplemente observe. El tiempo y su intución le dirán lo que deba saber.

Y no haga caso de lo que lea en internet, que casi todo es mentira.

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