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20/2/09

Comprensión

Mucha -que no toda- gente que me conoce sabe que la física me apasiona en cierto sentido. No en la forma que puede crear pasión el arte o la transformación de otro sentimiento, pero sí a su manera. Y yo, que soy así de raro, a veces divago sobre estas cosas. Lo bueno es que me gusta compartirlo.

Recientemente me empecé a obsesionar con la idea de que las estaciones son complementarias en cada hemisferio. Verano en el Hemisferio Norte implica invierno en el Sur. Es algo que todos sabemos desde niños y entendemos perfectamente, pero no por ello deja de ser algo maravilloso y extraño si uno lo piensa.

Tras este pensamiento prosigue la evasión mental siguiendo una escala creciente. Se me ocurre la Ley de la Gravedad. Aquí tenemos que abstraernos un poco más. No es tan fácil entender (y menos, suponer y averiguar, querido Isaac) algo que no se ve. Sí que vemos sus efectos, pero sería más sencillo percibir la gravedad si fuese algo visual. Estamos acostumbrados -demasiado- a lo visual. Si en cada objeto hubiese un cordón que lo uniese al suelo, podríamos llamar gravedad a ese cordón. Sería fácil de identificar. Lo que vemos de la fuerza gravitatoria son sus efectos. Los conocemos y sabemos por qué los astronautas "flotan". Evidentemente la palabra flotar no es técnicamente adecuada en este caso, pero es lo que parecen estar haciendo. Con esto quiero decir que entendemos qué hace la gravedad y más o menos el porqué de su existencia. Aquí, en tierra firme, estamos tan acostumbrados a ella que ni nos planteamos lo que supone. Tenemos tan asumida esta idea como podemos tener el acto involuntario de la respiración o que el cielo lo vemos azul. Son cosas que nos resultan naturales.

El concepto de gravedad tiene dos influencias o efectos que podríamos considerar, en principio, aislados. Por una parte está la atracción de la que hablaba antes entre el "suelo" y los objetos o cuerpos. Por otra, está la atracción a escala cósmica. Y el hecho de que sea cósmica es doblemente importante. Primero, por la gran magnitud de la que estamos hablando y, segundo, porque precisamente ser cósmico (ordenado, armónico) está relacionado con esta fuerza de gravitación y no deja de ser sorprendente un orden a la mayor escala posible. El Universo se mantiene por sí mismo con la atracción que todos los cuerpos celestes ejercen unos sobre otros. Una atracción que de forma teórica alcanza el infinito (sí, el infinito del Universo) es la que crea esta perfección interplanetaria e incluso intergaláctica.

La gravedad, en ciertos aspectos contradice el electromagnetismo y en otros lo refuerza. No olvidemos que ambas cosas son teorías, normas averiguadas o creadas por el hombre para dar una explicación a los fenómenos que existen de forma natural.

Es necesario hablar de la expansión cósmica. Según investigaciones más bien recientes el Universo se está expandiendo. No sólo eso, sino que cada vez lo hace a mayor velocidad. Entendemos que lo que empezó con el Big Bang tiene que proseguir y esa explosión sigue después de miles de millones de años porque no hay nada que lo frene. Recapacitando en esta idea es todavía más abstracta que las anteriores. La escala es mayor, hablamos a otro nivel y la abstracción es imprescindible. Todo lo que existe, absolutamente todo, el conjunto del ser universal en todo su espectro, ocupa un espacio y un tiempo que de alguna forma resultan indeterminados e infinitos pero que realmente está limitado a pesar de tal expansión y precisamente como muestra de ella. ¿Cuánto ocupa el existir? ¿Qué hay más allá del Universo?

Todas estas ideas expuestas anteriormente parecen sencillas pero complicadas a la vez. Sabemos que cada vez que una teoría es desplazada por otra la nueva suele ser más sencilla. Y es que la solución más sencilla suele ser la correcta. Poco a poco nos vamos aproximando a la teoría unificada del todo. A lo mejor tenemos que esperar a que llegue un visionario que pueda postularla. Pero esta persona ¿deberá tener unos conocimientos previos o con su propia intuición vislumbrará la verdad? Por un lado el saber acumulado le puede aportar caminos por los que llegar a la solución pero, por otro, puede que cierre las vías a seguir y que estos caminos no sean los correctos y cieguen la entrada de otros que sí puedan serlo. Es verdad que lo que ahora "sabemos" nos sirve en casi toda ocasión pero eso no quiere decir que sea válido en una teoría unificada. El motivo es sencillo: esa teoría sería algo nuevo en algunos o todos los aspectos, con lo que no sería posible afirmar de antemano que la asimilación de lo anterior sea correcto. Sería una lotería, imposible de acertar. Tampoco sabemos si ese nuevo compendio único de asertos científicos llegará algún día. Puede que lo máximo que nos podamos acercar a la realidad físico-matemático (y este es un concepto muy amplio, imposible de tomar a la ligera) sea hasta el punto en el que nos hallamos ahora. Sin embargo la experiencia evidencia lo contrario, sabemos -o eso creemos- que cada día estamos más cerca de entender un poco más las cosas. De entendernos a nosotros mismos, a la humanidad, a las estrellas y a toda la naturaleza. El sueño de los primeros filósofos se ha ido modelando con el paso de los siglos y poco a poco vamos alcanzando la verdad. La filosofía y, posteriormente, la ciencia al uso han intentado comprender y explicar la realidad. De la ciencia única inicial, conocida como filosofía, se han ido separando las demás ciencias a medida que iban evolucionando. Esto es un ejemplo de nuestra costumbre humana de etiquetar y clasificar, que muchas veces es errónea a pesar de que pretende facilitar las cosas. Cualquier físico sabe física; un biólogo, biología y un matemático, matemáticas. Tal es el conocimiento en cualquier campo que incluso hay especializaciones. Cada una de estas doctrinas se mezcla con las demás y así tenemos biofísica, por ejemplo. El punto al que quiero llegar es al de entender la enorme cantidad de conocimientos del Hombre. Es imposible que una sola persona pueda reunir en su cerebro toda esta información. Una máquina podría hacerlo, pero no podría razonar y vincular la información si primero no se le enseña el modo, lo cual también sería imposible. Para llegar a la teoría única quizás deberíamos dejar de pensar de forma separada y entender que no hay que unificar nada, sino que todo es uno sólo. No hay diferencia entre "tú", "yo" o "ellos" ni la hay entre "cerca" y "lejos". Son conceptos, nada más. Si conseguimos unificar el conocimiento humano y, con él, la mente de cada uno de nosotros, llegaremos a ser un súper ordenador llamado Humanidad 1.0. ¿Nos echará una mano la Era de Acuario? En eso estamos.

Mientras todo esto ocurre me gustaría dejar constancia de hasta qué punto hemos llegado, a dónde hemos podido abstraernos. Todo esto no deja de ser una forma de percepción. Si hubiésemos nacido de otra forma o en otro planeta (por ejemplo) puede que para explicar todo esto de forma completa nos bastase con dibujar un triángulo equilátero. O que por el contrario hubiésemos desarrollado un lenguaje o una comprensión tan básica que para explicarlo de forma sencilla necesitásemos una enciclopedia de varios tomos. Esto hace pensar en cosas. ¿Estamos aquí por lo que somos? ¿Somos lo que somos por haber estado aquí desde el principio? ¿Hasta donde podemos llegar? Es hermoso hacerse estas preguntas y pensar que no tienen respuesta. Quizás no debamos tener la respuesta a todo. Además del aprendizaje individual de cada persona, que se hace durante toda la vida, puede que exista un aprendizaje mayor, a nivel colectivo y global, sin fecha de caducidad definida. Tendremos que seguir investigando, aprendiendo y encontrando respuestas. Desde luego, lo que espero, es que siempre haya preguntas.

Si la redacción de la entrada es un poco confusa, lo lamento. La he hecho a lo largo de 3 días en el trabajo y no puedo permitirme corregirla.

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