Esta mañana en Madrid hace un frío muy grande, muy grande. Mientras daba la última vuelta en la cama se me salió el dedo gordo del pie derecho y se me congeló y luego se desintegró. Ahora tengo un dedo menos, por culpa del frío. Luego me fui a la ducha. No salía agua. Calenté la alcachofa con un mechero y ya luego empezó a fluir. En el desayuno me ocurrió algo parecido; cuando quería calentar la leche en el microondas vi que, debido a las estalactitas, no era posible, así que las rompí. El brik ya no contenía leche, sino helado. Aproveché tan desfavorable situación comiendo un poco de este manjar lácteo que me dejó los dientes como si hubiese recibido un martillazo en ellos. Metí el brik en el microondas, en posición de descongelación, pero no fue suficiente. Lo puse luego al 3. En unos minutos la leche estaba descongelada. De las tostadas ya pasé directamente.
¡Qué frío!
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