Desgraciadamente está a la orden del día ver cómo se escupe en la acera. Otros prefieren hacer su propio “Operación Triunfo” “cantando” en el Metro, en el autobús o en el trabajo. Adorables! Otra versión es la de “uy, en que contenedor va esta bolsa?”. Hay gente que es tan TONTA que no distingue un contenedor amarillo de uno de dos colores. Aquellos que se “confunden” al depositar el cartón, sí que los podemos perdonar: tirar el cartón implica leer y en este país no se suele leer mucho. Qué pena…
Hay otra cosa muy desagradable con ciertas personas. Las que están quemadas en su trabajo o no tienen ni idea de hacerlo. Puede venir motivado porque no cagan, porque no follan, porque son unos hijos de puta o por una combinación de las anteriores en mayor o menor medida. ¿Ejemplos? Cientos. Los que no dan los buenos días, los que tienen cara de lo que son (ver más atrás), los que no saben informar (que si no sé cómo funciona esto, que si no te digo cuanto vale realmente –por cierto, ¡qué rabia cuando no vienen los precios de las cosas que están a la venta!–…), los que parecen estar puestos por el ayuntamiento (“ah, que no sabía que me llamaba a mí”. No, llamaba a tu madre, a ver si ella me atiende), los que tienen cara de haberse pasado toda la noche de copas y lo reafirman con su atención, los que siempre te mandan a la tienda de al lado, al compañero de al lado, al pasillo de al lado… para nada. Es verídico… infinitos casos. El peor es el de los que trabajan contigo y no tienen ni puta idea, de forma que le tienes que recoger la mierda.
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