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28/9/07

La vieja suicida

Esta semana, en el supermercado, me encontré con algo insólito... Una señora de muchos años comprando 4 paquetes de pilas. Puede parecer algo normal, pero es que las pilas eran de las pequeñas. Debemos recordar que éstas se utilizan en aparatos de muy baja potencia y, por lo tanto, su duración es muy larga. Además de las pilas también llevaba desodorante. Ahora os preguntaréis que para qué. Yo también me hice la misma pregunta. La respuesta es muy simple: Después de años viviendo en una sociedad que no la comprende y una vez perdido el miedo a la muerte debido a su edad, decide suicidarse en la bañera. El mecanismo es muy simple. Hay que llenar la bañera hasta arriba, meterse dentro y echar las pilas. El desodorante servirá para que, una vez muerta, el olor no la delate y siga en su casa toda la eternidad. Teniendo en cuenta que cada pila tiene 1,5 voltios, las 32 pilas tendrán 48 voltios. Si una intensidad de 0,075 amperios puede matar a una persona se necesita que la resistencia eléctrica sea de 640 ohmios como máximo, puesto que voltios = amperios x ohmios. Todavía falta un pequeño detalle. La resistencia del cuerpo y el agua puede ser superior a la máxima que hemos indicado y, por lo tanto, hay que aumentar la conductividad. La forma es muy simple: sal. La sal común (cloruro sódico) no serviría, puesto que estropearía las pilas. Por este motivo, la señora fue corriendo de nuevo, fuera de la cola, a coger un bote de aceitunas. Sí, de aceitunas, para vaciarlo en la bañera y lograr así la baja resistencia que estaba buscando. Quién sabe si, mientras escribo estas líneas, la compradora suicida ha terminado de escribir las últimas en su vida. Sólo espero que, si ya no la volveré a ver en el supermercado, al menos haya sido por su bien. Lo dudo.

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