Vendo camisetas, jerséis, pantalones, sartenes, DVDs, mesas, sillas, figuritas, batidoras... Sí, soy un chino. Te lo dejo todo barato porque trabajo 500 días al año, 200 horas por semana. Nunca cierro. Si voy a mear, no pongo el cartel de "Vuelvo en 5 minutos", sino la alarma de nuevo cliente. Porque el pis puede esperar, pero el cliente no. Me he gastado una pasta en cámaras de seguridad para que el negocio sea rentable, porque si además permito que los mocosos me roben pierdo ganancias de varios días.
Soy así, me crié en una sociedad donde todos viven para trabajar y los valores que tenemos son distintos a los vuestros. ¿Soy culpable por ello? No, simplemente soy diferente a ti. Ya sé que una olla vale 40 euros, pero yo la vendo a 10, porque saco un beneficio bajísimo. Y lo mismo que yo, toda la cadena de chinos que están en la producción trabajando tanto o más que yo con un sueldo igual o menor al mío. Por eso me siento realizado. Hago un trabajo útil para los demás, sin importarme la cuenta corriente. Así me lo aprendí yo.
Crees que tengo los ojos rasgados porque nací así, pero realmente los tengo de esa forma porque nunca duermo, y así, con los ojos medio abiertos, medio cerrados, me rinde más que a ti, que los tienes casi todo el día abierto y los cierras durante unas horas. Yo sí puedo decir que he vivido, vivo 1/3 más que tú, porque mi vida es vigilia permanente. Ya sé que no tengo tantas emociones, ni tanto riesgo, pero no necesito eso, porque ofrecer los mejores precios me da todo lo que necesito.
Y las mafias... ¿quién habló de mafias?
Ya llevo varios en España, y de vez en cuando me escapo a tomar una caña con mi churri -a la que yo llamo chuli, que es más cariñoso- al bar de enfrente. El camarero me llama "chino jodido cabrón, qué jodido que eres". No sé muy bien a qué se refiere, pero me llena de orgullo sentirme integrado en vuestra sociedad, aunque sea por unos minutos al día.
Epístola remitida por Chin Ol Oco.
Soy así, me crié en una sociedad donde todos viven para trabajar y los valores que tenemos son distintos a los vuestros. ¿Soy culpable por ello? No, simplemente soy diferente a ti. Ya sé que una olla vale 40 euros, pero yo la vendo a 10, porque saco un beneficio bajísimo. Y lo mismo que yo, toda la cadena de chinos que están en la producción trabajando tanto o más que yo con un sueldo igual o menor al mío. Por eso me siento realizado. Hago un trabajo útil para los demás, sin importarme la cuenta corriente. Así me lo aprendí yo.
Crees que tengo los ojos rasgados porque nací así, pero realmente los tengo de esa forma porque nunca duermo, y así, con los ojos medio abiertos, medio cerrados, me rinde más que a ti, que los tienes casi todo el día abierto y los cierras durante unas horas. Yo sí puedo decir que he vivido, vivo 1/3 más que tú, porque mi vida es vigilia permanente. Ya sé que no tengo tantas emociones, ni tanto riesgo, pero no necesito eso, porque ofrecer los mejores precios me da todo lo que necesito.
Y las mafias... ¿quién habló de mafias?
Ya llevo varios en España, y de vez en cuando me escapo a tomar una caña con mi churri -a la que yo llamo chuli, que es más cariñoso- al bar de enfrente. El camarero me llama "chino jodido cabrón, qué jodido que eres". No sé muy bien a qué se refiere, pero me llena de orgullo sentirme integrado en vuestra sociedad, aunque sea por unos minutos al día.
Epístola remitida por Chin Ol Oco.
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