Lamento que cada vez que escribo un nuevo post sea completamente aburrido, pero es lo único que hago recientemente: buscar piso. Hemos llegado a una fase de búsqueda intensiva y agotamiento total. Todo lo que encontramos es pura basura. Con éstas, hemos dado con algo llamado Agencia Municipal de Alquiler, que parece ser que funciona bastante bien, aunque habrá que verlo. En cosa de media hora llegará Carolina a casa e introduciremos los datos de cada uno en el formulario de inscripción. Mientras tanto seguiremos tirando del Segundamano y de los montones de portales inmobiliarios cibernéticos. Por cierto, mirad este anuncio de la edición digital de Segundamano. A ver que os parece. Ya me comentáis. Es que parece una ganga. Cosa rara.
A ver si a alguien se le ocurre mejorar el sistema de alquileres de pisos, que está la cosa de una forma increíble.
Por cierto, ayer me llamó Pepe (el vecino de Eduardo el argentino). Me da la impresión de que el chico se está empezando a colgar. No sé que hacer. Yo sólo quería una cena agradable y que pasara lo que tenía que pasar. Pero estas cosas nunca se sabe cómo acaban. Me imagino que volveremos a quedar y a ver si charlamos relajadamente. Mientras tanto, tengo muchas otras cosas en mente que me inquietan más. Lo primero, el siempre presente inmueble de mis sueños; lo segundo, los exámenes, que están a la vuelta de la esquina y, por último, yo mismo, que soy más importante que todas esas cosas. Es lo que tiene que pensar uno en momentos así, cuando está tan hasta arriba. Ojalá los embalses estuviesen igual. Mejor nos iría a todos...
Si me suicido avisad a mi madre, please, no vaya a ser que me llame y no le coja el teléfono. Os mando un saludo a todos/as. Os mantendré informados.
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