Después de los habituales excesos de fin de año, me decido a escribir estas líneas sin saber cuando las colgaré. Para empezar os contaré la noche que transcurre del sábado 30 al domingo 31 de diciembre.
La noche empieza con las primeras copas por Boiro (quien no sepa de qué le hablo, que lo sustituya por "mi pueblo", aunque no es del todo correcto). Bárbara y yo habíamos decidido no beber alcohol, por aquello de que la noche siguiente estaríamos como el culo si ese día cogíamos el gran pedo. No obstante, el hombre es un animal de rutina y ya en el "Muñiz" tomamos el primer cubata. Nos prometimos que sería el último, pero el hábito hace el vicio y seguimos bebiendo toda la noche, aunque no llegamos a acabar tirados por los suelos. Llegamos a ese estado ideal de la borrachera al que comúnmente se llama puntillo guay.
Con BárbaraPara mi desgracia, comprobé que ese día no salía nadie, y eso me hizo sentir un poco acabado. Sobre todo porque tenía ganas de ver a mucha gente. Fue totalmente lo contrario: de aquellos a quienes he visto, la proporción de gente que quería ver era inferior a la que NO quería ver. Que putada... Los bares estaban vacíos y mi necesidad de ingesta etílica se incrementaba a pasos agigantados. A las 4 de la mañana me di cuenta -y así se lo confesé a Bárbara- de que de cada hombre que veía, 2 me parecían estar buenísimos. Ahí me di cuenta de que tenía un problema, pero como no sabía si era momentáneo o me iba a acompañar el resto de mis días me acerqué a la barra. Tras mi meditación concluí que en Boiro los tíos no están nada mal en general; lástima que la mayoría sean unos putos paletos de mierda -sí, por supuesto que me incluyo en la categoría-.
Entre idas y venidas fuimos a parar a un garito nuevo, el "Meiga". Vacío. El bar era nuestro y empezamos a bailar por allí. La DJ tenía pinta de maja así que empecé a rajar con ella. Me dijo que no le funcionaba el micro, así que hicimos un trato: si le arreglaba el micro, me dejaba presentar una canción. Por supuesto, lo arreglé: estaba apagado -no es tonta, noooooooooo-. Me dio las gracias y presenté una canción que no me acuerdo como se llamaba, pero era del Pioneer, porque lo estuvo planchando toda la noche. En otro momento recuerdo haber estado bailando con una guarrilla anoréxica que creo que se frotaba de más, pero cuando acabó la canción la mandé a tomar por culo. Estaba ella sola, era margi y anoréxica... si la vuelvo a ver la mando al Diario de Patricia, que hay chicha para un especial.
Con AngyYa estábamos a punto de irnos a casa cuando se nos ocurrió la genial idea de ir a tomarnos una hamburguesa. Con lo que no contábamos era con que una personita de nosotros tenía un pedo como un piano y acabaría potándolo todo en el burguer. Tuvimos que irnos sacando a esa persona a patadas. Acabó en el hospital con 35ºC de fiebre y una bajada de tensión. La noche siguiente sólo se tomó dos copas (o que ten cú ten medo).
Después de estos mareos llegó
nochevieja. Para mí es la noche más rara del año, nunca sabes qué te puedes encontrar (algo así como lo que le pasa a Forrest Gump con la Caja Roja). En primer lugar quedé con Bárbara y más tarde empezó a llegar más gente. El bar estaba cada vez más lleno y quisimos bailar allí (todavía nos estábamos tomando algo de trankis) pero nos dimos cuenta de que era una mierda de sitio para bailar. Por cierto, que había un morenazo con la ceja cortada y un jersey rosa que estaba para mojar pan duro hasta coger un empacho. Nadie se fijó, solo yo (es que tengo un ojo...). Nuevamente fuimos a parar al "Meiga" ese. Acabaron invitándonos a chupitos, no me extraña. Allí nos encontramos con Javi, el novio de Bárbara. Vamos, que es casi como mi
hermano, de la familia.
nochevieja. Para mí es la noche más rara del año, nunca sabes qué te puedes encontrar (algo así como lo que le pasa a Forrest Gump con la Caja Roja). En primer lugar quedé con Bárbara y más tarde empezó a llegar más gente. El bar estaba cada vez más lleno y quisimos bailar allí (todavía nos estábamos tomando algo de trankis) pero nos dimos cuenta de que era una mierda de sitio para bailar. Por cierto, que había un morenazo con la ceja cortada y un jersey rosa que estaba para mojar pan duro hasta coger un empacho. Nadie se fijó, solo yo (es que tengo un ojo...). Nuevamente fuimos a parar al "Meiga" ese. Acabaron invitándonos a chupitos, no me extraña. Allí nos encontramos con Javi, el novio de Bárbara. Vamos, que es casi como mi
hermano, de la familia. A partir de ahí estuve con Mosa y con Abuela y nos fuimos a bailar a la Tonos, como es habitual cuando nos encontramos. La Tonos es una discoteca llena de malotes de 18 años aprox. que no saben beber, bailar ni ser personas. Es mi sitio favorito de todo Boiro. Tiene un algo especial, allí se puede bailar encima de una tarima con un cubata en la mano y un cigarro en la otra de una forma inusitada en cualquier otro local. También comprobé que se pueden comer patatas fritas en las mismas condiciones. Lo cierto es que la música estuvo genial. En lugar de remember de los 70 (como es habitual en fin de año), el remember era de la "música Tonos". Nos volvimos locos con las canciones de Gabry Ponte, Gala y otras lindezas del dance de los últimos años. Por supuesto, no faltaron los golpeados, bebida servida en tubo y repartida en chupitos (ver foto). Es lo mejor de la Tonos tío, mola mogollón. Composición: ron blanco, tequilla, ginebra, vodka, lima y 7up. Lo echas en el vaso, lo golpeas y te lo tragas. En otros sitios le llaman de distintas formas. Afortunadamente nos atendió el camarero más bueno del mundo: Álex el camarero de la barra de abajo de la Tonos. Anteriormente fue conocido en mis círculos como "bracitos", nombre ganado
gracias al diámetro de sus bíceps. Como éstos ya no son tan increíbles ahora es simplemente Álex, el camarero de la barra de abajo de la Tonos. Abuela os podría dar más detalles de él, pero se reserva la exclusiva. La noche dio poco más de sí, porque Mosa y Abuela tenían tacones hijoputas y les dolían los deditos de los pies, así que nos fuimos para casita en taxi.
gracias al diámetro de sus bíceps. Como éstos ya no son tan increíbles ahora es simplemente Álex, el camarero de la barra de abajo de la Tonos. Abuela os podría dar más detalles de él, pero se reserva la exclusiva. La noche dio poco más de sí, porque Mosa y Abuela tenían tacones hijoputas y les dolían los deditos de los pies, así que nos fuimos para casita en taxi.Durante toda la noche mi corbata pasó de mi cuello al de Bárbara, volvió, la até a la cintura y luego la colgué del cinturón. Cosa rara, no acabó en la frente. La camisa desapareció y la sustituí por una camiseta. Si es que uno es más apañao...

Con la Abuela
2 comentarios:
Feliz 2007! Y linkado quedas :P
oleeeeeeeeeee, porfin veo que ya empezamos a ser mayoria los que pensamos que la mejor musica de Boiro la pone el nuevo dj de tonos.Saludos
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