Después de la acogida que ha tenido este post en el space lo copio-pego. Aquí os lo dejo:
Lo he prometido y aquí está. Un monográfico sobre los osos gays. Intentaré explicar a los no habituados en qué consiste esta parafernalia y qué tipo de criaturas están implicadas.
Lo primero es conocer los hábitos y la definición de este colectivo. Se definen a sí mismos como gays muy hombres, y para ello se valen de la corpulencia (que no músculo) que les caracteriza. También hay que tener mucho pelo para ser un oso: barba, pecho, piernas, espalda y cualquier parte del cuerpo donde se pueda encontrar vello. Los osos se dedican, en su tiempo libre, a ir de pesca, de caza o de copas. Cuando hacen esto último suelen reunirse en manadas para bailar todos los éxitos de Alaska desde que hizo Pepi, Luci, Bom, aunque su prioridad son los temas de dinarama. Esto es comprensible si tenemos en cuenta que estos individuos suelen sobrepasar la cuarentena. Los osos no son gays estirados. No beben whisky de marca ni vino de reserva. Lo suyo es la cerveza, y si es de barril, mejor. Es lo que llamaríamos un macho enxebre. Las camisas de cuadros y franela siempre están de moda para ellos, y el look leñador les encanta.
Una vez que ha quedado claro el perfil básico, vamos a ver las derivaciones que de él se pueden extraer, así analizaremos las clases de ositos que nos podemos encontrar, para que no nos coja desprevenidos.
- El oso, oso. Es el estereotipo. El estándar. Cumple al 100% las condiciones anteriormente expuestas. Es el típico señor que cuando te ve te da un par de palmadas en la espalda que te deja del revés. Además es aficionado a ir a festivales de encuentros de osos y a buscar carnaza joven que llevarse a la boca. No hay ejemplares adolescentes. Esta especie se caracteriza porque todos sus individuos nacen con más de cuarenta años. Si bien algunos han tenido vida anterior, o bien no la recuerdan, o bien no quieren recordarla. La memoria es una virtud que se pierde con la edad. Sobre todo si lo actual no tiene nada que ver con el pasado.
- El oso meloso. Estos osos tienen pluma. Sí, son grandes, con mucho pelo, pero son como señoras, excepto en que no llevan bolso y no saben combinar la ropa. Efectivamente: no tienen gusto. Y mira que es triste, porque ya que eres una loca, por lo menos sé una loca fashion, ¿no?. Ejemplo de oso meloso: Moncho Borrajo. Sus conversaciones suelen empezar Ay hola, ¿que tal, guapo? y suelen terminar con ganas de partirle la cara o de partirte de risa, todo puede ser. Su atuendo suele ser una combinación entre fashion y retro que resulta HORTERA y RANCIA.
- El oso asqueroso. Eso mismo, asqueroso. Por tener cara de asco/estreñimiento siempre. Suelen tener mala hostia y, en general, no se relacionan con la gente. En los bares se limitan a deambular molestando a todos los que allí estén. Sin embargo, no suelen ser violentos, en contra de lo que pueda parecer. Solo es necesario mantener la distancia y hacer como que no existen.
- El oso polar. Siguiendo fieles al principio camisa de leñador, habitualmente se enfundan en ropas de gran tamaño y grosor pero nadie sabe la razón. Los teóricos más prestigiosos afirman que se debe a su falta de costumbre a ir de tiendas; de esta forma no necesitan tener ropa de invierno y verano, sino que todas las prendas son polivalentes. Generalmente esta variante de osos suele estar cruzada con alguna otra de las existentes.
- El oso albondiguilla. Piensa en una albóndiga. Pues así son físicamente. Miden lo mismo de alto que de ancho y rara vez superan el metro y medio. Hay que tenerlos en cuenta, puesto que suelen pasar desapercibidos. Recordemos que los osos suelen ser muy grandes, con lo cual en un evento social de estos individuos, los albondiguilla se confunden fácilmente con los chicles pegados al suelo. El hecho de que midan poco les hace bifurcarse hacia dos formas de ser. La primera es el hijo de puta, porque para que la gente los reconozca, están tocando los cojones continuamente. La segunda es el tímido, cuando resulta más fácil pasar desapercibido.
- El oso amoroso. No se debe confundir con oso meloso. El oso amoroso es al que le gustan estos animalillos. Es como gay-friendly pero rollo pelo. Cualquiera puede ser un oso amoroso. No tienen fisionomía común. A lo mejor tu vecino del quinto lo es, o el panadero, el butanero... Son personas de cualquier clase pero tienen en común que cuando ven un oso empiezan a babear como epilépticos. A algunos también le dan los teblores.
Bien, esto es todo. Espero que la lección os haya resultado práctica. Y no olvidéis que aunque esté basado en hechos reales, también hay parte de ficción, ¡como no!. El propósito es darle un poco de vidilla al tema. En la próxima entrada os hablaré de las posiciones más excitantes de kamasutra... Es broma. Me despido deseándoos felicidad y amor todos los días de vuestra vida. En Navidad volveré a hacerlo.
Lo primero es conocer los hábitos y la definición de este colectivo. Se definen a sí mismos como gays muy hombres, y para ello se valen de la corpulencia (que no músculo) que les caracteriza. También hay que tener mucho pelo para ser un oso: barba, pecho, piernas, espalda y cualquier parte del cuerpo donde se pueda encontrar vello. Los osos se dedican, en su tiempo libre, a ir de pesca, de caza o de copas. Cuando hacen esto último suelen reunirse en manadas para bailar todos los éxitos de Alaska desde que hizo Pepi, Luci, Bom, aunque su prioridad son los temas de dinarama. Esto es comprensible si tenemos en cuenta que estos individuos suelen sobrepasar la cuarentena. Los osos no son gays estirados. No beben whisky de marca ni vino de reserva. Lo suyo es la cerveza, y si es de barril, mejor. Es lo que llamaríamos un macho enxebre. Las camisas de cuadros y franela siempre están de moda para ellos, y el look leñador les encanta.
Una vez que ha quedado claro el perfil básico, vamos a ver las derivaciones que de él se pueden extraer, así analizaremos las clases de ositos que nos podemos encontrar, para que no nos coja desprevenidos.
- El oso, oso. Es el estereotipo. El estándar. Cumple al 100% las condiciones anteriormente expuestas. Es el típico señor que cuando te ve te da un par de palmadas en la espalda que te deja del revés. Además es aficionado a ir a festivales de encuentros de osos y a buscar carnaza joven que llevarse a la boca. No hay ejemplares adolescentes. Esta especie se caracteriza porque todos sus individuos nacen con más de cuarenta años. Si bien algunos han tenido vida anterior, o bien no la recuerdan, o bien no quieren recordarla. La memoria es una virtud que se pierde con la edad. Sobre todo si lo actual no tiene nada que ver con el pasado.
- El oso meloso. Estos osos tienen pluma. Sí, son grandes, con mucho pelo, pero son como señoras, excepto en que no llevan bolso y no saben combinar la ropa. Efectivamente: no tienen gusto. Y mira que es triste, porque ya que eres una loca, por lo menos sé una loca fashion, ¿no?. Ejemplo de oso meloso: Moncho Borrajo. Sus conversaciones suelen empezar Ay hola, ¿que tal, guapo? y suelen terminar con ganas de partirle la cara o de partirte de risa, todo puede ser. Su atuendo suele ser una combinación entre fashion y retro que resulta HORTERA y RANCIA.
- El oso asqueroso. Eso mismo, asqueroso. Por tener cara de asco/estreñimiento siempre. Suelen tener mala hostia y, en general, no se relacionan con la gente. En los bares se limitan a deambular molestando a todos los que allí estén. Sin embargo, no suelen ser violentos, en contra de lo que pueda parecer. Solo es necesario mantener la distancia y hacer como que no existen.
- El oso polar. Siguiendo fieles al principio camisa de leñador, habitualmente se enfundan en ropas de gran tamaño y grosor pero nadie sabe la razón. Los teóricos más prestigiosos afirman que se debe a su falta de costumbre a ir de tiendas; de esta forma no necesitan tener ropa de invierno y verano, sino que todas las prendas son polivalentes. Generalmente esta variante de osos suele estar cruzada con alguna otra de las existentes.
- El oso albondiguilla. Piensa en una albóndiga. Pues así son físicamente. Miden lo mismo de alto que de ancho y rara vez superan el metro y medio. Hay que tenerlos en cuenta, puesto que suelen pasar desapercibidos. Recordemos que los osos suelen ser muy grandes, con lo cual en un evento social de estos individuos, los albondiguilla se confunden fácilmente con los chicles pegados al suelo. El hecho de que midan poco les hace bifurcarse hacia dos formas de ser. La primera es el hijo de puta, porque para que la gente los reconozca, están tocando los cojones continuamente. La segunda es el tímido, cuando resulta más fácil pasar desapercibido.
- El oso amoroso. No se debe confundir con oso meloso. El oso amoroso es al que le gustan estos animalillos. Es como gay-friendly pero rollo pelo. Cualquiera puede ser un oso amoroso. No tienen fisionomía común. A lo mejor tu vecino del quinto lo es, o el panadero, el butanero... Son personas de cualquier clase pero tienen en común que cuando ven un oso empiezan a babear como epilépticos. A algunos también le dan los teblores.
Bien, esto es todo. Espero que la lección os haya resultado práctica. Y no olvidéis que aunque esté basado en hechos reales, también hay parte de ficción, ¡como no!. El propósito es darle un poco de vidilla al tema. En la próxima entrada os hablaré de las posiciones más excitantes de kamasutra... Es broma. Me despido deseándoos felicidad y amor todos los días de vuestra vida. En Navidad volveré a hacerlo.
1 comentario:
para cuando un articulo sobre las osas??? q aunque no lo creas ellas tambien cuentan, si si si .
a mi la q mas me gustaba era nuka...
bueno ya esta dicho y pedido quiero mi articulo sobre ese tema...
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