Ahora que por fin he acabado la maldita práctica de programación y tengo una semi vuelta a la vida social, me dispongo a ir de cena. ¿Con quién? Con Pepe, un chico que Eduardo el argentino me presentó hace unos meses. Lo cierto es que a mi el nene me gustaba y parece ser que yo a él también, así que el desenlace está claro.
El plan es tomarnos unas cañas y luego llenar la panza acompañados de Eduardo y Javi, su chimichurri particular. El final de la noche espero que sea óptimo, pero mejor si lo es todo momento. Lamento no poder incluir una foto del sujeto en cuestión, pero no tengo. Sorry.
Este Pepe me había propuesto ya el martes ir a un concierto de Nacha Pop, que él tenía muchas ganas de ir y buscaba compañia -YA!-. Lo que ocurre es que como soy muy trabajadora y hasta las 12 de la noche no salgo de kurrar ha habido que posponer la cita.
En otro orden de cosas, esta mañana he hablado un ratillo por el messenger con Melania, esa chica canaria que es un cielo y conocí mientras hacíamos el curso de locución (con el puto jefe Rafa Fernández, ¡ese Rafa!). Me ha hecho mucha ilusión porque nunca tengo oportunidad de quedar con ella y por lo menos nos hemos contado las cosas más urgentes. Cosas que aquí no pondré, que ya sabéis que soy muy discreta.
He recibido una petición para poner una foto de Álex el de Tonos. Sólo tengo una y es muy fea, así que el día que la pongo espero que no me vengáis a la chepa. Mientras tanto os dejo con la intriga... Soy malo, ¿verdad?. Ya lo sé.
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