Para todos aquellos que no lo conozcáis os hablaré del sitio web bakala.org. Es éste un sitio de perfiles donde toda marica single y actual debe poner sus fotos y el tamaño de su pene. Por supuesto que también se admite la opción Ally McBeal, de forma que sólo pones tu mejor sonrisa y dices que buscas al hombre de tu vida. Estas dos opciones resultan en múltiples combinaciones de objetivos como buscar amigos, salir de copas o todas ellas a la vez. El abanico de posibilidades es ilimitado.
Y es que gaydar ya agoniza. Ahora las gays españolas tenemos esta página que, al contrario de la anterior, permite mandar mensajes ilimitados. Si quieres buscar un polvo por internet no lo hagas en gaydar porque te puedes quedar sin mensajes en el peor momento. Hazlo a través del bakala. Por cierto, fijaos que el 50% de las fotos del bakala son hechas con un Motorola V3. Es que las sacan con el espejo y se ve el móvil. Hay que ver.
Tras esta introducción os cuento lo que fue la noche de ayer. Mi amigo Marcos y yo habíamos quedado para irnos de copas. Decidimos empezar en su casa y, para ello, preparó una deliciosa cena que terminó con "unos cuantos" chupitos de licor de melocotón previamente adquirido en un madrileño supermercado de la cadena Ahorra Más. Cuando ya sólo quedaba el fondo de la botella, uno de nosotros (no voy a decir quién...) tuvo la necesidad de evacuar bucalmente el alcohol previamente ingerido. Tras ello decidimos que era buen momento para irnos de bares.
Uno de nosotros dos había quedado previamente con un usuario del bakala. Por ello, cuando llegamos al multi... (...color, ...racial, ...sexual, ...orgásmico -ja!-) barrio de Chueca, hicimos una llamada al sujeto en cuestión. Nos sorprendió diciendo que estaba haciendo un botellón en la calle Pelayo. Nue
stra sorpresa fue mayúscula al ver que la calle estaba llena de gente. ¿El truco?: Comprar la bebida en la tienda de la Mari, ubicada al principio de la calle. Así que nos dirigimos a la tienda. La Mari es una señora de unos 40 años con un culo del tamaño de un zepelín. Una vez obtenido nuestro fruto del deseo, volvimos a la calle y nos unimos al macro botellón. Allí todo el mundo tenía un perfil en bakala, aunque no sé si el tal Edurne lo tendría o no. Desde luego, que si lo tiene, espero que no ponga que es masculino... En el momento en que todos se enteraron de que éramos gallegos, empezaron a salir paisanos de todas partes contándonos y preguntándonos de donde éramos. Como Marcos es santiaguesa, contestaba correctamente, pero yo me limitaba a decir que era de las Rías Baixas.
Lo mejor de ese momento fue cuando una marica muerta de frío arrebató el chal a su amiga y empezó a bailar con el mini en la mano, mojando a todo el mundo con su helado kalimotxo. Le pedí sacar una foto, pero se negó, así que os quedáis con las ganas. A partir de aquello, Marcos y yo decidimos que la próxima vez llevaremos una manta de cuadritos cuando salgamos.
Cuando ya nos estábamos terminando la bebida enfilamos directos hacia la sala house Ohm (Palacio de la prensa, Pza. Callao). Ayer hubo una fiesta especial con DJs de Londres, Pride. La música, por lo tanto, bonísima, como siempre. La gente, de todo, como siempre. [NOTA PARA LOS GOGÓS: Ya que estáis tan buenos que los demás no podemos ni imaginar lo que debe de ser eso, a ver si os operáis la cara y por lo menos se os puede mirar.] Nada más ent
rar, Marcos vio a uno de los actores de la serie Mujeres. Como es así, no quiso ir a hablarle y eso que dice que le pone .... (esto nos lo guardamos). Pero yo, como soy así de mala, al final lo obligué a que le dijese algo y finalmente se acercó, pero como las famosas son así, pues como si nada. Más tarde, mientras estábamos bailando se acercó un tío a uno de nosotros para decirle que le gustaba a uno de sus amigos (¿por qué la gente hace eso? ¿no es mejor que se acerque el amigo?). Resultó que éste tenía un perfil en bakala, también. Pues bien, aunque no volvimos a saber nada de él en toda la noche, uno de nosotros tenía un mensaje suyo en el bakala enviado a las 12:30 de hoy. Mensaje sin ningún interés que no vale la pena ni mencionar su contenido.
Después de cogernos una copa cada uno empezamos a merodear por la discoteca en busca de carne y con el propósito de alimentarnos un poco la vista. Una de nuestras primeras sorpresas fue encontrarnos con Hugo Silva (sí, el actor). Y como una no es tonta, pues le fui a decir unas cosillas. Resulta que Marcos y yo habíamos coincidido con él anteriormente, cuando nadie lo conocía (cuando salía en la serie Paco y Veva), por medio de una tercera persona. Pues bien, le pregunté por esa tercera persona y dijo que iría más tarde. Que yo sepa al final de la noche no se había pasado por allí todavía.
Seguimos con nuestra ruta y como necesitábamos ir al baño pues allí fuimos. Son los baños de Ohm un lugar de perversión.
Mientras yo hacía mis cositas allí de pie, el de al lado me enseñaba su cosita (el diminutivo es por seguir el hilo) para después irse. Como yo soy muy higiénico, de toda la vida, al terminar me lavé las manos. Pues bien, mientras estaba ocupado en estos menesteres, miraba por el espejo a la gente que estaba haciendo cola. Y allí estaba ese hombre robusto, cachondo, con camiseta ajustada y unos pantalones que le marcaban hasta la hora. Me sequé las manos 3 veces, esperando a ver que hacía, pero como al final ya me quemaban decidí reanudar el camino.
Nos cambiamos de sitio y fuimos hasta la barra considerada más de ambiente, por decirlo de alguna forma. Al poco rato llegó por allí el hombre robusto y se incorporó al resto de sus amigos, uno de los cuales tampoco estaba nada mal y parecía que había posibilidades con él. Por si os interesan detalles, deciros que tenía un culo más duro que una piedra de fregar. Finalmente, todos ellos perdieron el interés porque le gustaban las pastillas más que a los jubilados.
En una de nuestras vueltas por la discoteca, Marcos vio a cierto personaje de Santiago, del cual no me quiso dar detalles, pero que aquí queda. También, mientras bailábamos en la pista, había un medio rapero que no estaba mal, pero no me acababa de convencer así que al final no le dije ni hola.
Después de estas y otras aventuras nocturnas, decidimos finalmente irnos a casa. Para ello cogimos el metro. Allí concimos a una cántabra, que me llamó borde, pero al final resultó maja. También compartíamos banco con una rubia, de nombre Rubén, que era mona, pero cuando vimos su chaleco gris sobre camiseta de rayas multicolor casi potamos. A nuestra conversación se unió, pero solo como oyente, un usuario de metro que estaba acompañado por un mp3 y un móvil. Marcos, que llevaba toda la noche asignando el posible nombre del perfil del bakala a la gente, le puso a este individuo marujacotillapas21. Después de todo ello llegó el metro, y a la altura de Nuñez de Balboa, Marcos se bajó para ir a su casa y yo seguí con dirección a la mía. Lo que pasó después no es menester de estas líneas con lo cual os dejo con la curiosidad.
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